A manera de experimento, apagué la computadora de mi oficina y no la volví a prender en todo el día. Me di cuenta de que podía pensar, pero no tenía nada en qué pensar. No podía trabajar o comunicarme. No podía siquiera holgazanear. No era persona. Hoy en día, la computadora es la oficina.

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/09/130926_serie_oficina_computadoras_finde_cch.shtml

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